Amie Diprima Brown es maestra de secundaria en Rome, Georgia. Está muy claro en la reciente publicación de Facebook de Amie que se preocupa profundamente por sus alumnos.

De hecho, en 2008, fue nombrada Maestra del Año del Condado de Gordon por su plan de estudios de artes del lenguaje en la institución Ashworth Middle School en Calhoun.

Pero ahora, ella está expresando su frustración personal en las redes sociales. “Con toda la charla sobre armas de fuego en las escuelas, por qué está sucediendo y cómo resolver el problema, permítanme ofrecer una perspectiva un poco diferente”, escribió en su mensaje.

Al compartir pruebas visuales de un ejercicio de clase reciente, ella está instando a los padres a permanecer más involucrados en la vida de sus hijos.

Ella dice que durante los últimos 15 años, constantemente envió una carta a casa a los padres el primer día de clases.

“Estamos comenzando una nueva novedad hoy, así que estoy transformando mi salón de clase en el Cafe Page Turner, nuestra nueva novedad son los libros sobre el mismo tema”.

Esa carta, explica Amie, simplemente les pide a las mamás y a los papás que describan a sus hijos. “Quiero aprender las esperanzas, los sueños, los miedos, los desafíos del niño”, agrega, y su irónico “límite de un millón de palabras” les da a los receptores mucha libertad de acción para mostrar su orgullo paternal.

Como parte de su solicitud anual, Amie enfatiza que las respuestas no son calificadas, escrutadas para una gramática perfecta o evaluadas para una escritura legible.

Se pueden enviar por correo electrónico, dejar en la oficina principal o enviar de vuelta con el niño.

En resumen, Ella quiere que sea lo más simple posible para que los padres cumplan. Ella sostiene que estas palabras representan una herramienta invaluable que le ayuda a entender a sus estudiantes más claramente.

“A menudo las saco cuando un niño tiene un cambio repentino en el comportamiento”, dice ella, señalando que “he aprendido sobre trastornos de la alimentación, convulsiones, problemas de celos entre gemelos, depresión, adopción, abuso” y más. Pero este año, ha notado una tendencia muy preocupante.

En 2003, explica Amie, el 98% de los padres respondieron. Este año académico, sin embargo, solo el 22% completó la tarea.

Ella está tan preocupada por este declive que en realidad incluyó una imagen aleccionadora con su publicación. Muestra la robusta pila de respuestas de 2003, justo al lado de la pila miserable de 2017.

Con todas las charlas recientes sobre la violencia escolar relacionada con las armas de fuego y cómo abordar el problema, Ella tuvo la firme convicción de ofrecer la perspectiva como educadora preocupada a los tutores en todo el país.

“Sea un padre”, implora, “participe de la vida de su hijo, para que pueda ayudarlo a superar los problemas con los amigos, los posibles pensamientos suicidas y los problemas académicos”.

Ella agrega que el apoyo continuo y la estabilidad emocional que los padres aportan no tiene precio. “No espere hasta que su hijo sea el asesino pistolero de la escuela para avisarnos que su hijo tiene problemas mentales”, dice ella.

Ella quiere que las mamás y los papás sepan que los educadores solidarios de todo el mundo están interesados ​​en ayudar a los estudiantes, alentarlos y animarlos. Pero también quieren asociarse con los padres, para que los niños puedan mantenerse firmes en el camino hacia el éxito y la autoaceptación de por vida.

Su enfática publicación de Facebook concluye con una apasionada declaración. “Le prometo”, sostiene Brown, “si los padres pasaran más tiempo con sus hijos y se involucraran en sus vidas, veríamos drásticas mejoras en nuestras escuelas y nuestra sociedad”.

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Categorías: Historias


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