Katie Cooke, una maratonista de 20 años que creció en Dublín, Irlanda, ha ganado prestigiosas pruebas en su categoría, puede correr 5 kilómetros en menos de 17 minutos. Eso es bastante bueno para alguien que puede quedar inconsciente en cualquier momento.

Katie fue diagnosticada con epilepsia cuando tenía nueve años de edad, sufrió durante varios años múltiples convulsiones a lo largo del día. Cuando llegó a la pubertad, la frecuencia de las convulsiones aumentó y al mismo tiempo que los medicamentos que tomó para controlar los ataques.

Fuente: Facebook.

Ese mareo la llevó a una hospitalización hace varios años, donde los médicos le dieron un medicamento diferente que la dejó en coma durante seis días. Después de una larga estancia en el hospital, perdió la capacidad de caminar, obligandola a usar una silla de ruedas para desplazarse.

“No podía salir de la cama. No podía hacer nada por mí misma y no podía hablar. Mi mamá me estaba vistiendo y duchándome”, dice.

Pero poco a poco recuperó su fuerza, y finalmente pasó de estar de pie a caminar y, en última instancia, a correr maratones.

Fuente: Facebook.

Cuando gradualmente empecé a volver a correr, me puse mis zapatillas de correr y empecé a correr… Es tan cliché, pero te sientes como en la cima del mundo, que puedes hacer cualquier cosa.

Fuente: Facebook.

Todavía tiene más de una docena de convulsiones cada día, lo cual no ayuda: cuando su ritmo cardíaco aumenta, también lo hace el número de convulsiones. Pero su ritmo cardíaco aumentaría incluso si caminara, “y creo que los beneficios generales superan estos riesgos”, dice su neurólogo, el Dr. Colin Doherty.

(Katie Cooke finaliza la marathon de Dublin en 4 horas y 11 minutos después de tener 7 episodios de epilepsia)

Fuente: Twitter.

El Dr. Doherty, que se especializa en epilepsia, disfruta correr, y cada vez que Katie se inscribe en una maratón, corre junto a ella.

Si ella sufriera un ataque durante la carrera, “la gente insistiría en sacarla de la competencia”, dice. “Así que mi trabajo es decir, no, anunciar que soy su médico y que ella está bien, se recuperará, y luego se levantara y correrá”.

“No dejo que nada se interponga en la forma de vivir la vida”, dice Katie, que planea estudiar gestión deportiva en la universidad.

Tener epilepsia y todas las complicaciones que vienen con ella harían que la mayoría de las personas abandonaran su deporte favorito a favor de algo más simple y algunos dirían, más seguro. Pero esta jovencita apasionada tiene las agallas y la determinación para seguir adelante a pesar de su condición médica, y debe servirnos de ejemplo a todos nosotros que independientemente de los obstáculos que nos ponga la vida, nada puede interponerse en el camino cuando queremos algo lo suficientemente grave.

Echa un vistazo a su historia inspiradora a continuación.

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Categorías: Historias

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