Guillermo, de 58 años y su hijo Gerónimo Cabrera de 19 años, se dedican a hacer prótesis en impresoras 3D con el solo fin de ayudar a los que las necesitan.

El proyecto es un emprendimiento familiar llamado “Te doy una mano” y surgió cuando el año pasado Gerónimo le pidió a su padre, Guillermo que le comprara una impresora 3D con la idea de montar un pequeño negocio en su casa de Banfield, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Aunque al principio Guillermo se negó, después de un tiempo finalmente accedió a comprar la impresora que le pedía su hijo y poco después le propuso fabricar manos para donar.

Según Guillermo las primeras prótesis fueron un fracaso, pero a medida que tomaron más experiencia y consiguieron mejores máquinas, pudieron hacer unas exitosas prótesis que donan a las personas necesitadas. Ya van por el centenar de prótesis de mano donadas. 

Ellos cubren los costos de los insumos y la compra de las ocho impresoras profesionales. No cobran ni un céntimo. Los diseños los realizan según los pedidos de quienes las reciben.

“No recibimos dinero de nadie. Esta es mi forma de agradecer a la vida por lo que recibí”, dice Guillermo.

Hay varias personas beneficiadas. Entre ellas Rodrigo que tiene 27 años y aunque nació sin su brazo derecho trabaja rudamente abriendo zurcos en las tierras de San Carlos, en el corazón del Valle de Uco.

Brenda Nair, de 6 años, sanrafaelina, es otra de las beneficiadas y por primera vez en su vida puede sostener cosas con su mano derecha. 

Ellos también quieren innovar haciendo otras partes del cuerpo, como las piernas: “En 2017 probamos un prototipo para una chica que juega al hockey en San Lorenzo y nos pidió que la ayudemos. Hicimos una prueba, que quedó un poco incómoda, pero finalmente lo logramos. Así que este año queremos avanzar con esto”, concluye el joven.

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Categorías: Historias Reales


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