El mundo ya es un lugar aterrador cuando estás consciente y eres capaz de interactuar con él. Ahora imagínate perder todo el control de la motricidad, pero todavía tratando de navegar y dar sentido al mundo que te rodea. Es simplemente un infierno viviente.

En 1988, Martin Pistorious tenía sólo 12 años cuando perdió todo el control de su cuerpo, y lo peor fue que nadie tenía ni idea de lo que estaba pasando.

Fuente:Today Show.

Al crecer en Sudáfrica, Martin era como cualquier otro chico sano y normal, hasta que ocurrió algo muy extraño.

Poco a poco comenzó a perder su habilidad para moverse, causando mucha angustia en su familia. Los doctores estaban desconcertados por el declive gradual del control motor de Martin, y lo calificaron como causado por la meningitis criptocócica y la tuberculosis del cerebro.

A pesar de que el diagnóstico parecía ser un paso adelante, no significaba que hubiera una cura para Martin, o que mejoraría. El pequeño niño ya no podía caminar ni comer por su cuenta, y lentamente comenzó a perder su capacidad de comunicación. Sus últimas palabras fueron: “¿Cuándo en casa?”.

Su estado continuó empeorando hasta que un día se encontraba en un estado vegetativo completo, que duró aproximadamente dos años.

Fuente:NBC News.

Martin pasó una década en casa y en centros de cuidado diario, y durante ese tiempo ocurrió algo increíblemente extraño, quizás incluso más extraño que su misteriosa condición.

Se “despertó” en una “tierra donde yacen dragones y nadie podía rescatarlo“.

Martin cree que tenía unos 16 años cuando comenzó a recobrar el conocimiento.

“Durante tantos años, fui como un fantasma. Podía oír y ver todo, pero era como si no estuviera allí. Era invisible”, le dijo a NBC News años después. “Lo que realmente me afectó fue la completa y absoluta impotencia. Cada aspecto de tu vida es controlado y determinado por alguien más. Ellos deciden dónde estás, qué comes, si te sientas o te acuestas, en qué posición yaces, todo”.

Se sintió desesperado e indefenso, y recordó que se sentía “condenado” como si estuviera atrapado en una isla desierta.

“En realidad no piensas en nada”, dijo Martin. “Simplemente existes. Es un lugar muy oscuro para encontrarte a ti mismo porque, en cierto sentido, te permites desaparecer”.

Fuente:Daily Mail.

Había dos cosas que atormentaban a Martin cuando comenzó a recobrar la conciencia, durante un tiempo aún estaba atrapado en su cuerpo.

Primero, recuerda claramente haber visto repeticiones de Barney durante horas todos los días: “Ni siquiera puedo decirte cuánto odiaba a Barney”.

En segundo lugar, recuerda cuando su madre quiso morir: “El resto del mundo se sentía tan lejos cuando ella dijo esas palabras. Con el paso del tiempo, aprendí gradualmente a comprender la desesperación de mi madre. Cada vez que me miraba, solo podía ver una cruel parodia del niño que una vez había amado tanto”.

Fuente:Daily Mail.

Mientras Martin trabajaba diligentemente para fortalecer su mente, comenzó a ganar más control sobre su cuerpo. Ahora, a sus 40 años, sigue atado por una silla de ruedas y usa un dispositivo que le permite hablar. Dicho esto, ha logrado mucho.

Finalmente fue capaz de usar una computadora, ir a la universidad y casarse. También publicó su historia, Ghost Boy (El niño fantasma), que trata sobre sus experiencias viviendo con el síndrome de enclaustramiento.

Su condición todavía puede ser un misterio para muchos, pero no le ha impedido vivir una vida feliz.

“Soy feliz con quien soy”, le dijo a The Wright Stuff. “Sí, la vida tiene sus desafíos, pero de nuevo, la de quién no”.

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Categorías:Historias

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