Anna Henry, una músico que sufría del trastorno común y benigno del movimiento llamado temblor esencial, decidió someterse a una estimulación cerebral profunda para calmar los efectos del trastorno.

La cirugía se llevó a cabo en el Memorial Hermann-TMC en Houston, Texas, donde, después de que los médicos le insertaron electrodos en el cerebro, una Anna bien despierta tocó su flauta para mostrarles que sus manos estaban completamente firmes.

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