Ningún día es igual a otro, todos tienen rasgos que los distinguen, bien sea porque pertenecen a diferentes estaciones del año, por el nivel de pluviosidad, la cantidad de nubes que hay, entre muchos otros factores diferenciadores.

No obstante, hay un día en especifico que marca un antes y un después en términos climáticos, un día cuya extensión horaria es mayor que los demás y que se presenta una sola vez en el trascurso de un año.

Este día es el solsticio de verano, el día con más luz del año y que ocurre cuando el sol está justo encima del Trópico de Cáncer, por los general entre el 20 y el 22 de junio.

Esta fecha, que no es tan rutinaria como las demás, es el inicio del verano y marca un antes y un después en los estados emocionales de muchos habitantes del hemisferio norte. En muchos de ellos la energía se incrementa, el aislamiento disminuye y quienes suelen ver afectadas sus emociones por el frió invernal, tienen una etapa en la que su efusividad se incrementa.

Sin embargo, en el hemisferio sur pasa todo lo contrario, en aquel momento se da inicio al invierno y el día más corto del año, las emociones empiezan a cambiar y aquella disminución de los ánimos que muchas personas sufren por las bajas temperaturas se hace más evidente.

El solsticio marca un antes y un después en el año, los otros cambios de estación se suelen dar de una forma más matizada y menos evidente.

Los países que se encuentran en la línea ecuatorial no tienen una fecha que haga tan evidentes los cambios en el clima y solo se habla de transiciones entre el invierno y el verano, hay épocas de muchas lluvias en ciertos lugares y veranos intensos en otros, pero no existe una relación tan profunda entre las emociones colectivas con el clima en sí, ni mucho menos en un ámbito tan amplio como ocurre en el hemisferio norte o el hemisferio sur.

Recordemos que los cambios que vienen después del solsticio sirven de “asidero psicológico, como fuente de inspiración, como un despertador y, a la vez, como un recordatorio permanente, para acometer algunos cambios y mejoras en nuestra vida”, concluye Elena Villalba, subdirectora de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal (EEDT).

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Categorías: Vida


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