Tal vez algunos de nosotros añoramos esa época donde absolutamente todo nos sorprendía, donde todo era una novedad y donde la inocencia era bienvenida. La maravilla de tener la capacidad de sorprendernos con las cosas simples de la vida, se ha perdido con el tiempo, y cada vez más y más nos enfocamos en un mundo que nos absorbe y nos vuelve ‘personas sagaces’.

El poder maravillarnos con las cosas sencillas nos da la sabiduría suficiente para ser felices con lo que somos y con lo que tenemos. Buda decía que “El sufrimiento procede del deseo. Deseamos cosas que, al no ser alcanzadas (o al perderlas) nos producen sufrimiento.  Eliminando el deseo pondremos fin a nuestro sufrimiento”.

Los niños pequeños tienen esa sabiduría, ya que su mente se encuentra en un nivel muy puro de entendimiento y no ha sido contaminado por las cosas de la sociedad. La mente de las personas ahora se encuentra entre celulares y redes sociales, juegos y diversión sin límites. Tal vez un niño en medio de su inocencia es más sabio que un adulto en medio de su rutina. La manera de ser felices de nuevo, como cuando eramos niños, es retornar a la inocencia. ¡Valora ese niño que llevas dentro!

Mira en el video de esta nota, a esta dulce niña que te mostrará la felicidad en las pequeñas cosas de la vida.

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Categorías: Entretenimiento


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