Si hoy sale a la calle y pregunta a la gente quién “inventó” la electricidad, la mayoría de los que respondan —habrá muchos que no den ninguna respuesta— le dirán que Thomas Edison. Nada más lejos de la realidad, el verdadero padre de la electricidad tal y como la conocemos hoy fue el ingeniero de origen serbio Nikola Tesla, un genio del siglo XIX y principios del XX que también sentó las bases para la creación de la radio, un invento que habitualmente se atribuye al italiano Marconi.

Las maravillas de Tesla van aún más allá. Este maestro de la mecánica, la electricidad, las matemáticas y el diseño nacido en 1856 en Smiljan (actual Croacia) llegó a registrar más de 700 patentes, muchas de las cuales son auténticos prodigios que han resultado determinantes para el progreso tecnológico: inventó el control remoto, realizó estudios sobre los rayos X y sus aplicaciones en medicina, creó las primeras lámparas de bajo consumo, sentó los principios teóricos del radar, realizó innovadores diseños de velocímetros para automóviles…

Gracias a todos sus trabajos fue pionero en la robótica, en el desarrollo de aviones de despegue vertical y en transmisión inalámbrica de electricidad. Y, a pesar de todos estos logros asombrosos, sus méritos suelen atribuirse a otros y su nombre sigue siendo muy desconocido para el gran público.

Sin embargo, esto no fue lo que REALMENTE descubrió Nikola Tesla. Lo que él descubrió fue algo tan profundo y significativo que las grandes potencias influyentes del mundo lo condenaron al olvido y casi que al anonimato. Descubre en el video de esta nota, que fue lo qué descubrió Nikola Tesla, para que terminara solo, pobre y en el olvido.

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Categorías: Historias

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