Bastaría con un simple vistazo a nuestro alrededor para advertir la importancia de las tecnologías en nuestra vida.

Sin embargo, los mismos artefactos tecnológicos que hoy en día nos resultan imprescindibles, pueden llegar a agobiarnos en algún momento.

Si bien el estrés tecnológico no es nuevo, cada vez es más frecuente.

La psicóloga Michelle Weil y el educador Larry Rosen, en su libro “Tecnoestrés” publicado en  1997, explicaron cómo el uso continuado de la tecnología puede tener efectos psicológicos negativos, como por ejemplo, la adicción.

Además, el tecnoestrés puede producir:

1-Irritabilidad, nerviosismo y ansiedad

2-Dolores de cabeza y de espalda

3-Trastornos gastrointestinales

4-Episodios de frustración

5-Falta de concentración

6-Trastornos de sueño e insomnio.

De acuerdo con los expertos, el tecnoestrés es un problema real.

En un reporte de la BBC News, Davis-Millis lo define como “la condición resultante de tener que adaptarse a nuevas tecnologías  o al hecho de que la tecnología sea inadecuada’”.

Al referirse a los peligros de la “conectividad constante”, la BBC menciona que Microsoft acaba de publicar un informe sobre el tecnoestrés basado en una encuesta a 20.000 trabajadores en más de 20 países europeos.

¿Sabes cuál fue el sorprendente resultado de esta encuesta?

Según la compañía, la tecnología distrae a los empleados en lugar de hacerlos más productivos.

Solamente el 21% de los encuestados dijo sentirse “muy productivo”

La mayoría de ellos aseguró que la cantidad de correos electrónicos, mensajes y notificaciones les abruma y les impide concentrarse.

Otros, señalaron que la tecnología que usa su empresa les supone un obstáculo para ser más eficientes.

Según la empresa de software, la “conectividad constante” tiene ciertos peligros, y están relacionados con las expectativas de que los empleados deben responder a todas horas a cualquier mensaje.

De hecho, la conectividad permanente  también está directamente relacionada con los altos niveles de estrés.

De acuerdo con la investigación de Microsoft, la “cultura digital” podría mejorar la productividad de las personas afectadas y ayudarles a gestionar mejor esos efectos.

Cary Cooper, profesor de psicología organizacional en la Escuela de Negocios de Manchester, en Reino Unido, y autor de varios escritos sobre tecnoestrés, en una entrevista con la BBC, expresa:

“Las tecnologías pueden saturar a las personas y hacerles menos productivas porque quedan atrapadas en ellas”.

Por su parte, el psicobiólogo español José María Martínez Seva, autor del libro “Tecnoestrés: Ansiedad y adaptación a las nuevas tecnologías en la era digital” (2011), señala que los inconvenientes generados por las nuevas tecnologías incluyen la pérdida de relaciones personales o la sobrecarga de información.

“En muchos casos, nos hace más dependientes, ignorantes y solitarios”, postula el autor.

Al parecer, como siempre, se trata de encontrar el tan preciado  equilibrio entre la utilización de la tecnología y el intercambio creativo y directo entre los seres humanos.

¿Podremos lograrlo?

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Categorías: Vida


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