Los nuevos descubrimientos de lunas en Júpiter son una muestra del desarrollo en tecnologías ópticas que se están llevando a cabo alrededor del mundo.

Gracias a estas herramientas de observación astronómica, los hallazgos en nuestro sistema solar y fuera de él se hacen más prolíficos, pero hay hallazgos hechos con antelación que pueden llegar a ser mucho más relevantes que las nuevas y muy lejanas lunas actualmente descubiertas en Júpiter.

Recientemente la Unión Astronómica Internacional (IAU), gracias al satélite Victor Blanco diseñado para encontrar nuevas lunas, dio a conocer el descubrimiento de 10 lunas nuevas en órbitas alrededor de Júpiter con lo cual este colosal planeta estaría completando un total de 79 satélites naturales descubiertos hasta la fecha.


De todas las órbitas lunares analizadas solo unas cuantas tienen una dirección “retrógrada”, lo que quiere decir que van en contra de la rotación del planeta, una de estas lunas está dentro de las descubiertas a mediados de julio.

Sin embargo, las características de estos descubrimientos no van más allá de lo que se conocía anteriormente y de lo que se esperaba, porque la luminosidad de Júpiter ocultaba cuerpos celestes a su alrededor, entonces para solucionar el problema de la luminosidad se usó un telescopio que acentúa el brillo alrededor de los objetos.

Este avance permitió ver nuevos objetos que se ocultaban en la luz de otros cuerpos celestiales, pero la cantidad de descubrimientos hechos sobre la Luna de nuestro planeta tierra permiten hacer evidente una realidad mucho más interesante.

Por ejemplo, una masa de solo 3,5% con respecto a Júpiter es lo que alcanza a tener la luna más grande de ese planeta, Ganímedes, las demás no llegan a ese porcentaje. Las demás lunas de los planetas del sistema solar tienen masas que oscilan en ese rango; sin embargo, la Luna de la Tierra tiene una masa que sobrepasa, por mucho, las demás masas lunares con un 27% de la masa de planeta.


La Luna de la tierra tiene una órbita completamente circular, mientras que las demás tienen órbitas elípticas, su tamaño desde la Tierra se ve igual que el tamaño del sol y, de acuerdo a datos que se obtuvieron cuando el Apolo 11 aterrizó en ella, vibró como si su estructura interna fuera hueca.

Muchos de estos datos hacen pensar que la Luna de nuestro planeta es un satélite artificial construido por civilizaciones anteriores a nuestro presente ciclo de civilización, es por este motivo que deberían seguir siendo más importantes los datos obtenidos hace algunos años sobre nuestro satélite más cercano que los obtenidos sobre satélites lejanos, sin despreciar su importancia relativa.

Una pregunta que surge de este tema es ¿por qué se ocultan estas verdades al público en general? ¿acaso no se producirían avances científicos importantes si se analiza abiertamente y sin secretismos la verdad de nuestra Luna?

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Categorías: Asombroso


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