Lao Zi fue un hombre santo e iluminado que escribió el Tao Te Ching, un texto sagrado con las enseñanzas para cultivar la virtud y asimilarse al Cielo.

En una parte del Tao Te Ching aparece la frase, “las palabras sinceras no son bellas; las palabras bellas no son sinceras”, la historia que subyace a esta frase se remonta a los años en los que Lao Zi vivía en medio de la sociedad china de aquella época.

Cuando Lao Zi fue a la ciudad de Henán a comprar provisiones se encontró con un vendedor de flores que ofrecía peonias, una planta cuyas flores son grandes y hermosas, pero que es muy parecida al ramio, una planta que no florece de forma tan esplendorosa.

Este vendedor usaba las palabras más elegantes y persuasivas para ofrecer su producto, muchas personas compraron las “peonias”, entre ellos Lao Zi.

Cuando sembró la planta tenía la esperanza de que las flores crecieran, emitiendo su fragante olor y mostrando sus hermosos colores, pero al pasar el tiempo resulto ser un ramio, Lao Zi fue engañado por aquel vendedor de palabras bonitas.

En otra ocasión, Lao bajo a la ciudad y se encontró con un vendedor tosco que ofrecía su producto con total sinceridad, sin adornar sus palabras, en ese momento Lao se extraño de la actitud del vendedor; no obstante, compró la planta que este estaba ofreciendo y la sembró en su casa.

Lo que le ocurrió a Lao Zi  podrás saberlo en el vídeo que tenemos el día de hoy para ti, también podrás ver la forma cómo los emperadores usaron está enseñanza en sus años de gobierno y cómo esta les propició unos excelentes resultados que beneficiaron al pueblo chino de aquella época.

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Categorías: Historias

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