“Entre nubes de humo. Crónica de un vuelo”, es un libro que publica una recopilación de fotografías y relatos del incendio forestal que destruyó a más de 40 mil hectáreas de bosques nativos en la localidad de Cholila, provincia argentina de Chubut, durante el verano de 2015. Los autores del libro son el piloto ambientalista y biólogo, Daniel Wegrzyn y su hijo Pablo.

Aquí rescatamos un fragmento de lo que ellos vivieron. Un testimonio que comprueba que los árboles son seres con un alto grado de sensibilidad, cuyas vidas suelen consumarse inocentemente en incendios intencionales.

Tragedias de las que debemos dar cuenta como humanidad y, a través de diferentes voces y expresiones, empezar a rendir un sentido homenaje a estas almas caídas.

El mensaje de los maitenes 

El maitén es un árbol que no alcanza grandes portes, de hojas perennes, busca sectores húmedos, por lo que suele indicarnos de la proximidad de aguas subterráneas. Tiene una copa globosa que recuerda a un sauce llorón y es muy apetecido por los grandes herbívoros.  

Durante el incendio , y aún atrapados en la vorágine que nos hacía perder la posibilidad de observar el comportamiento de la naturaleza, notamos en los maitenes una reacción: la defoliación voluntaria ante la proximidad de las llamas. 

Aún con el fuego lejos, una lluvia de hojas verdes era notablemente visible. A modo de estrategia de defensa reducía su follaje a una mínima expresión, y con esto disminuía la pérdida de humedad y bajaba la combustibilidad de su densa copa.

Profundizando el tema, nos sorprendimos de la existencia de una nueva ciencia, aún muy resistida, pero con sólido sustento científico, que estudia, entre otras cosas, la comunicación a distancia entre plantas.

Esta comunicación, detectada especialmente informando amenazas y generando una reacción de defensa en otras plantas receptoras, se supone que tiene lugar a partir de feromonas que se dispersan en el aire, gases, y algunos investigadores le adjudican también este papel a las micorrizas, una suerte de asociación simbiótica entre hongos y plantas a nivel de raíz que favorecen la nutrición.

Se teoriza que los hongos extienden su micelio bajo tierra en forma análoga a una red nerviosa y tendrían parte en esta comunicación.

No debería sorprendernos tanto. Nuestra soberbia considera al resto de los seres vivos, y especialmente a las plantas, como algo más que cosas que están en función de nuestra existencia. Pero tan sólo el estudio de la fotosíntesis, de esa capacidad de lograr captar y transformar la energía lumínica en energía química y de esa forma alimentarse y alimentarnos en un proceso extremadamente complejo, ya debería ser un indicador de jerarquía.

“Solo sé que no se nada y, al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada” decían los sabios griegos. Es cada vez mayor el sector de la ciencia que entiende que cuanto más indaga, más insondable se muestra el universo en el cual estamos insertos, y eso implica un cambio de actitud que vira a la humildad.

Si todos lo entendiéramos, probablemente aumente nuestro respeto y consideración hacia el medio y los seres que acompañan nuestra existencia y baje así nuestro nivel de agresión hacia ellos.

Share
Categorías: Naturaleza


Video Destacados

Video Destacados

Ad will display in 09 seconds

Essa cacatua gosta de jogar futebol, veja como ela chuta a “bola”!

DESTACADAS Ver más