Desde fines del 2015, circula en algunos los medios de comunicación y en Internet, este alarmante dato:

La ONU, junto con el Banco Mundial, planea que para el año 2030, cada persona cuente con un chip de identificación biométrica.

La información de cada ser humano será almacenada en una base de datos universal, ubicada en Ginebra.

Bajo la directriz de la ONU, todos los gobiernos del mundo impondrán el uso de esta tarjeta de “Identificación Biométrica Universal” a sus ciudadanos.

“Este nuevo programa es un modelo para el ‘Nuevo Orden Mundial’, afirman personas muy  preocupadas en las redes.

Las Naciones Unidas ha implementado este proyecto entre los refugiados que llegaron a Europa.

El sistema recoge faciales, iris, y los datos biométricos de huellas digitales, componiendo así la única documentación oficial para los refugiados.

Un dato aún más alarmante es que este sistema ya se está implementando en Suecia.

Así es.

Según la Agencia de noticas AFP, miles de suecos ya tienen implantados microchips en sus cuerpos para no tener que llevar consigo tarjetas o billetes de tren. 

Este microchip, que es tan pequeño como un grano de arroz, se inyecta con una jeringa en la mano de una persona.

¿Es Suecia el “conejillo de indias” de un siniestro plan?

Se cree que en un futuro cercano, los gobiernos mundiales eliminarán la moneda física, de modo que la única forma de poder comprar algo será mediante un chip implantado que a su vez servirá para la identificación y seguimiento de los individuos.

El microchip también servirá para controlar los programas de vacunación que se aplicarán obligatoriamente justo después de nacer, lo cual representa otra oscura y temible posibilidad.

Cabe preguntarse: ¿qué pasaría si en el no tan lejano 2030, alguien se niega a que le implanten este nuevo sistema de “identificación legal”?

¿Se volvería un paria en nuestra sociedad de consumo?

¿No podría comprar, ni alquilar, mucho menos votar?

¿Cómo sobrevivirían aquellos que decidieran permanecer afuera del sistema para no ser manipulados por la élite?

Esto recuerda demasiado a la bíblica marca de la Bestia, el signo del Anticristo mencionado en el Apocalipsis 13:15-18.

¿No te parece?

“Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”.

 

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Categorías: Asombroso


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