El mensaje que nos deja Cristiano Ronaldo con su historia de vida es realmente hermoso, ya que no solo fue capaz de salir de la pobreza en la que nació, sino que fue capaz de cumplir todas sus metas y conservar un gran corazón. 

Cuando era pequeño, Cristiano dijo que iba a ser el mejor jugador del mundo, y con años de esfuerzo y dedicación lo consiguió. Nadie que lo conoció de niño se imaginó que iba a tener la tenacidad, la fortaleza y el empeño para lograr eso que se proponía.

Su familia era humilde, su padre sufría de alcoholismo y su hermano de drogadicción. Pero su madre y sus hermanas fueron su gran soporte, las que siempre lo animaron para salir adelante, al igual que su padre que siempre lo acompañó. 

Cuando él tenía siete años de edad entró al CF Andorinha, donde su padre era utilero y lo había animado a jugar en el club. El mismo Cristiano relata de forma emocionada en el portal The Players Tribune, cómo su madre y hermanas -no interesadas en el fútbol- iban a verlo jugar.

“Él (su papá) fue mi primer representante. Cuando llegábamos a casa después de los partidos, él solía decir: ‘¡Cristiano ha marcado un gol!’. Ellas respondían: ‘Ah, muy bien’. No parecían muy emocionadas.

La siguiente vez él llegó a casa y dijo, ‘¡Cristiano ha marcado dos goles’. Nada, cero emoción. Solo decían: ‘Qué bien, Cris’. ¿Que qué hice yo? Seguí marcando y marcando. Una noche, mi padre llegó a casa y dijo: ‘¡Cristiano ha marcado tres goles! ¡Ha sido increíble! ¡Tenéis que venir a verle jugar!’.

Yo seguía mirando a la banda antes de cada partido y veía ahí a mi padre, de pie, solo. Hasta que un día -jamás olvidaré esta imagen- mientras calentaba, volví a mirar como siempre y ahí estaban mi madre y mis hermanas, sentadas en la grada.

Parecía… ¿Cómo decirlo? Parecía que estaban cómodas. Estaban abrazadas, y no aplaudían ni gritaban, solamente me saludaban, como si aquello fuera un desfile o algo así. Y eso era lo único que me importaba. Me sentí tan bien en ese momento. Significó mucho para mí. Algo cambió dentro de mí. Me sentí orgulloso”, confiesa el CR7.

Luego, Ronaldo dejó a su familia para ir a perseguir su sueño. A los 11 años partió hacia Lisboa, a la academia del Sporting Clube, donde admite que fue “la etapa más difícil de su vida”, por el hecho de viajar a una cultura diferente sin su familia. Pero luego tomó la decisión que, sin lugar a dudas, cambió su vida y lo relata de esta manera:

“A los 11 años tomé una decisión. Ya sabía que tenía más talento que los demás. En ese momento decidí que también iba a trabajar mucho más duro que ellos. Ya no iba a jugar como un niño. Ya no me iba a comportar como un niño. Iba a entrenar con la convicción que iba a llegar a ser el mejor del mundo.

Empecé a escaparme de la residencia por la noche para entrenar. Me puse más fuerte y rápido. Y entonces, cuando salía al campo, aquellos que solían decir que era demasiado pequeño y me miraban sorprendidos, como si se les cayera el mundo encima, y no decían nada.

Cuando tenía 15 años, me acerqué a algunos de mis compañeros durante el entrenamiento. Lo recuerdo claramente. Les dije: ‘Algún día seré el mejor jugador del mundo’. Se rieron. Todavía ni siquiera estaba en el primer equipo del Sporting, pero realmente lo pensaba. Lo decía totalmente en serio”, recuerda Ronaldo.

Cristiano Ronaldo recuerda de dónde viene y por eso lleva con humildad sus logros y ayuda a sus semejantes cada vez que puede. Es ese gran corazón lo que hace realmente de su vida un ejemplo de humildad y solidaridad.

Mira en el video a continuación su inspiradora historia.

videoPlayerId=069c83bc4

Ad will display in 09 seconds

Share
Categorías: Estrellas


Video Destacados

Ad will display in 09 seconds

DESTACADAS Ver más