Es normal que las madres primerizas se sientan entusiasmadas con el parto, ya que finalmente pueden conocer a su bebé por primera vez. Así se sentía una mujer en el Reino Unido… hasta que se dio cuenta de que iba a someterse a una cesárea a las 29 semanas de embarazo.

Briony y Mike Curwood de Lincolnshire, Inglaterra, estaban encantados cuando se enteraron de que estaban esperando a una niña, Ava, después de casi dos años de intentar tener un bebé. Las cosas iban bien hasta que Briony tuvo una caída a las 29 semanas de embarazo.

Acompañada por su padre, Briony fue al hospital de Grimsby a controlar los movimientos de su bebé, y fue entonces cuando se le informó que su bebé no había crecido desde hacía 21 semanas.

“Me dijeron que me prepare para dar a luz ese día o a la mañana siguiente”, le dijo a Hull Daily Mail.

Oyendo esto, Briony se emocionó al ver que pronto podría conocer a su bebé.

“Al principio estaba emocionada porque pensé que iba a ver a mi bebé. No sabía nada sobre la prematuridad, ya que siempre tuvimos bebés de 4,5 kilos en mi familia”, dijo.

Después de que se enteró de la cesárea de emergencia, se asustó.

“Pero entonces me di cuenta de que era demasiado temprano y me asusté mucho”, recordó.

Nacida el 19 de diciembre de 2016, Ava pesó aproximadamente 454 gramos y tuvo que ser trasladada al Hospital de Mujeres y Niños Hull de Grimsby cuando tenía apenas 2 horas de edad.

Cuando Briony estaba lo suficientemente bien como para viajar a Grimsby desde Hull para conocer a Ava, vio lo pequeña que era su bebé prematuro.

“No parecía un bebé”, dijo. “Parecía una muñequita. Sus orejas no han salido de su cabeza correctamente”.

“Tenemos una fotografía de Mike y todo su cuerpo encaja en la palma de su mano. Seguía mirando lo pequeña que era, preguntándome cómo sobreviviría”.

Pero Ava se aferró a la vida.

“Le pregunté si sobreviviría y me dijeron que lo tomara hora por hora. Entonces fue semana por semana”, dijo Briony. “Pero era una luchadora absoluta y, para mirarla ahora, nunca sabrías todo lo que había pasado”.

Ava permaneció en la unidad neonatal durante más de un mes antes de ser dada de alta.

Un año más tarde, los papás decidieron llevar a Ava al hospital, para el personal vea lo saludable que está y agradecerles.

“No podemos agradecer al personal lo suficiente”, dijo Briony.

“Agradecemos a los padres de Ava por tomarse el tiempo esta Navidad para darnos las gracias. Les deseamos una Feliz Navidad y un 2018 saludable”, dijo el Dr. Chris Wood, médico clínico pediátrico de Hull and East Yorkshire Hospitals NHS.

La historia de Ava es un ejemplo de esperanza. A pesar de que su madre había sufrido una caída y Ava había dejado de crecer durante unas 8 semanas antes de nacer prematuramente, se recuperó y no podemos estar más contentos por esta familia.

 

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Categorías: Historias


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