Madeline Lobjois nació y creció en Francia. Su madre es china, su padre es francés. Así creció y formó su carácter con la riqueza de dos culturas totalmente diversas, y logró cumplir su sueño de expresar todo ese legado a través de la danza. 

Las influencias de Oriente y Occidente se mezclan y se complementan entre sí –en su apariencia, su forma de ser, su disciplina, su modestia y muchas otras características que la han llevado al éxito. Actualmente, como una de las mejores bailarinas de danza clásica china del mundo, está conectada con la larga historia y rica cultura de su herencia china por parte de su madre. 

Durante sus años de formación en danza, ha desarrollado una postura y un porte perfectos, haciendo que el refinamiento, el equilibrio y el aplomo que tiene sobre el escenario se manifiesten en su vida cotidiana.

Una niñez con lo mejor de dos mundos

Como occidental, es directa y franca; como oriental, es modesta y tenaz. Ha aprendido mucho de ambas culturas, dice.

“Probablemente mi madre ha tenido más influencia sobre mí, así que me siento más como una persona china. Mi madre es más severa que los padres occidentales. No me elogia mucho, lo que me ha enseñado a ser humilde desde pequeña”, cuenta Madeline. “Entonces no me siento algo importante. Este tipo de personalidad me ha ayudado mucho desde que vine a estudiar y vivir a Nueva York”.

Madeline se crió en Francia, pero siempre se sintió profundamente conectada con su herencia china, una conexión que la llevaría a un audaz viaje lejos de su casa.

Al principio, su madre no estaba muy entusiasmada con la decisión de su hija. “Probablemente pensaba en que yo nunca antes había salido de Francia, y probablemente estaba preocupada de que me fuera tan lejos”.

Fue una niña vivaz y activa, a la que le gustaban especialmente los deportes. “He sido audaz desde pequeña”, comenta Madeline. “Una vez, estaba en el patio de juegos con otros niños, estábamos en lo alto de unos juegos para trepar y alguien preguntó quién se atrevía a saltar hasta el suelo. Nadie se animó, pero yo salté sin dudar. También me atrevía a pararme sobre el asiento de la bicicleta mientras iba a toda velocidad”.

Un espíritu intrépido la lleva a danzar por el mundo

Pero Madeline siempre fue algo intrépida. Diez años después, este espíritu la llevó a vivir lejos de casa, soportando el dolor y las dificultades requeridos para entrenar en el estándar alto que exige la perfección de la danza. Sin embargo, tanto ella como otras bailarinas lo hacían con felicidad, cuenta Madeline, porque tenían un fuerte sentimiento sobre la misión de Shen Yun, la principal compañía de danza y música clásica china con sede en Nueva York, donde baila hoy en día.

Madeline Lobjois llegó a ser primera bailarina de Shen Yun, tal como lo soñaba. Es parte de Shen Yun desde 2008. Tanto en 2009 como en 2010 ganó la medalla de plata en la Competencia Internacional de Danza Clásica China de New Tang Dynasty TV (categoría femenina adultos). 

Muchos bailarines se habían reunido desde todo el mundo con un deseo en común: querían ser parte del renacimiento de la auténtica cultura china que está llevando a cabo Shen Yun y compartirla con el mundo. Se cree que esta cultura, que tiene una historia de 5000 años, ha sido inspirada por el cielo.

El régimen comunista chino ha estado destruyendo este patrimonio desde que comenzó la Revolución Cultural en la década de 1960. Debido a esta supresión, en realidad era más fácil para Madeline encontrar la verdadera cultura china en Francia (donde pudo ver Shen Yun) que en China (donde Shen Yun está prohibido).

Las raíces espirituales de la cultura son fundamentales para los bailarines. Incluso el nombre Shen Yun significa “la belleza de los seres divinos al danzar”. La expresión del espíritu interior de un bailarín, llamado ‘yun’, es importante en la danza clásica china.

Madurando y dando lo mejor de sí

Como una de las integrantes más veteranas de Shen Yun, Madeline siente un gran orgullo y esperanza. “A veces, cuando bailo en el escenario, miro a mi alrededor y siento como si todas las otras bailarinas fueran mis hermanas menores. Verlas es como ver la futura esperanza de Shen Yun. Como una de las más experimentadas, hago lo mejor por tratar de transmitir las habilidades y experiencias que he acumulado”.

“Soy una persona a la que le encanta aprender, desde pequeña”, dice. “Creo que probablemente esa sea una de las razones por las que me atrae la danza clásica china. Es realmente rica. Siempre hay algo que tenemos que aprender, y no hay límites para mejorar”.

Aunque los saltos y las volteretas son una parte emocionante e impresionante de la danza clásica china, esta también es muy expresiva en sus gestos más mínimos.

Madeline dio un ejemplo del pensamiento que hay detrás de los movimientos. “Cada movimiento de danza tiene un punto de partida desde el cual ejercer la fuerza. El movimiento empieza en ese punto. He estado bailando por más de 10 años y los puntos de partida siguen cambiando”.

“Al principio le prestábamos más atención al movimiento de nuestras manos”, cuenta. “Luego nos dimos cuenta de que solo usar las manos como punto de partida no es suficiente; el punto de partida debía ser desde la muñeca, luego el antebrazo, luego el brazo entero, y luego se extiende hasta los hombros. Cada vez que extendemos un poco el punto de partida, se pueden agregar muchos más cambios a los movimientos. Luego tenemos que pensar repetidamente sobre ello y practicarlo”.

Madeline sigue llena de confianza y pasión a medida que se esfuerza por llegar a nuevas alturas con Shen Yun. Hay muchos desafíos en el camino mientras está de gira y dando todo de sí en cada espectáculo, pero Madeline tiene una buena filosofía de vida. “Soy una persona que hará todo lo que se le presenta. Solo me enfoco en el momento y hago bien todo lo que tengo a mano. A veces, cuanto menos te preocupas, menos agobiado estarás en el proceso, y las cosas progresarán más fluidamente. Espero que la gira de este año sea tan exitosa como las anteriores”.

Fuente: Taste of Life Magazine. La revista Taste of Life es la publicación bilingüe sobre el estilo de vida lujoso más importante de Francia y Canadá; se publica en chino e inglés y se dedica a conectar Oriente y Occidente mediante la apreciación de la belleza y la elegancia arraigada en ambas tradiciones.

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Categorías: Historias Reales


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