Una de las historias de superación deportiva que más emociones ha generado en los Juegos Olímpicos es la del atleta Dave Wottle, quien en medio de una serie de dificultades físicas y de una muy desventajosa posición de carrera logró un hito que hasta el día de hoy se recuerda.

Tras sufrir de una fuerte tendinitis en sus rodillas, el día de las competiciones le correspondía correr en un tipo de carrera que no era su especialidad. Además, no era uno de esos corredores favoritos, lo único que lo distinguía era una gorra de golf que utilizó para evitar que el sudor le cayera en los ojos.

Yo no estaba muy confiado y mi preparación mental era muy mala. Me alegro de que mi mujer me acompañara. Ella me animaba y también lo hacía el entrenador Brodt que vino hasta Múnich antes del 800. Me sentó y me dio una charla preparatoria. Me dijo que la base de kilometraje que llevaba en mis piernas durante el año me llevaría adelante y que estaría bien cuando compitiera. Puede sonar como algo trivial pero cuando tu entrenador te sienta y te dice que estarás bien, te da algo de confianza”, dice Wottle.

La falta de experiencia internacional, la participación en una competencia que no conocía muy bien y su dudosa condición física no fueron impedimento para lo que pasó después.

Se hace con un keniata… Ya tiene al otro keniata… ¿Puede conseguirlo?… ¡Creo que lo ha hecho! ¡Dave Wottle ha ganado la medalla de oro! ¡El hombre que vino de ninguna parte en los trials olímpicos de los EE. UU!”, relata Jim McKay locutor de la ABC que relató el inesperado desenlace.

Fue tanto el impacto logrado por esta carrera que el vicepresidente norteamericano de la época Spiro Agnew, dejó esta frase para la historia:

“Con o sin gorra, eres el tipo de americano que respeto”.

Te invitamos a ver el vídeo de esta carrera inolvidable que tenemos en la parte superior de esta página.

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Categorías: Historias


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