Sabemos que cada vínculo familiar es singular y ninguna generalización absoluta es válida. Sin embargo, hay lazos entre parientes que presentan ciertas características con estelas de dulzura.

Abuelo y nieto, anciano y niño, por ejemplo, forman parte de dos extremos de edades del ser humano, dos puntas que se conectan en la redondez de la vida. Y en esa conexión, los puentes de comunicación, al no haber tanto ruido de pensamiento, deseos y expectativas, aparece el corazón manifestado en un simple lenguaje de amor.

Tanto es así que pueden encontrarse anécdotas en la vida cotidiana que nos sorprenden gratamente y nos enternecen, aportando esa calidez al pecho propia del abrazo de la familia. Así lo viene sintiendo Pedro J. Ortega, el nieto de Encarna Alés (74 años) hace 20 años, al irle completando una agenda telefónica exclusiva con dibujitos para que su abuela, que no sabe leer, comprenda a quién debe llamar a la hora de hablar por teléfono.

Alés, que vive en Linares (Jaén, España) tuvo que dejar el colegio cuando tenía ocho años, en 1952. “Éramos ocho hermanos y nos colocamos antes de tiempo, trabajando para que me dieran algo de comer. Empecé en una panadería y luego, a limpiar en casa de unos señores”, cuenta Alés al medio local Verne.

Pedro J. Ortega (31 años), trabaja precisamente en comunicación, y publicó en Twitter algunas imágenes de la agenda de teléfonos de su abuela, manifestando que es “Una tarea que llevo haciendo 20 años y no la puede hacer nadie más. Porque ella no sabe leer pero entiende perfectamente mis dibujos. Nos lo pasamos en grande actualizando la agenda”.

Este método tan simple como efectivo, cambió la vida de Alés. El sistema le permite reconocer a través de los dibujos quién es el contacto con el que desea comunicarse. Todos los veranos Pedro Ortega se reúne con su abuela para sumar nuevos contactos en esta singular agenda, cada contacto tiene un dibujo único para que ella no se confunda.

¿Y cómo establecen qué dibujo asignar a cada persona? “Utilizamos cosas”, explica su nieto, “que ella relaciona con cada persona. Por ejemplo, mi hermano tuvo un conejo de mascota hace años. Ya no hay conejo, pero él sigue siendo un conejo en la agenda. Yo soy el que mejor notas sacaba de sus diez nietos, así que soy un libro. Una de sus hijas es una maleta porque hace muchos años trabajó vendiéndolas”, explica Ortega. Hay asociaciones más sencillas, como un televisor con el técnico especialista.

El tweet rápidamente se multiplicó y recibió 24.754 retweets y 103.327 me gusta. Aquí algunas respuestas que recordaron el mismo gesto de amor y que reflotaron lazos y momentos compartidos que nos van a quedar en el abrigo del recuerdo. 

Algunos comentaron:

“Me acabo de emocionar. Yo le hacía la agenda también con dibujos porque no sabía leer, pero si entendía mis dibujos y era la única manera en que se aclaraba. Disfruta cada segundo de ella, son oro. Un abrazo”.

“Es brutal. Mi abuelo no sabe los números y se los dibujo como en el teléfono. El busca el simil entre el que hay dibujado y el que hay en la tecla, y pulsa los que son idénticos. No falla”.

“¡Mi abuela se hacía la lista de la compra con dibujos! Lo malo era cuando te mandaba a comprar y no sabías si la redonda dibujada se refería a huevos o a patatas!”.

Parece que este nieto tocó muchos corazones.

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Categorías: Historias


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