Se construyó un artefacto único en el patio de recreo para enseñar a los niños a trabajar en equipo y a tener confianza en sí mismos. Me encantan los ejercicios como este porque ayudan a construir mucho carácter.

El artilugio en el patio de recreo parece un molino de viento con cuatro patas. Va en un círculo completo, pero la trampa es que un niño tuvo que estar en cada pata del molino de viento. Los niños tenían que encontrar una manera de mantener el molino de viento girando.

Tomó un poco de tiempo para que le cogieran el truco. Una de las niñas se subió al lado del molino y se subió a la pata superior. Y el resto de los niños descubrieron cómo pueden treparse a una pierna también.

La persona que estaba grabando los entrenaba y los ayudaba a idear una estrategia para poner en marcha el molino de viento. Y no fue hasta que todos ellos se pusieron uno sobre el otro las patas, que el molino de viento girando constantemente. ¡Y se emocionaron tanto!

Este es un gran ejemplo de trabajo en equipo y de cómo nos necesitamos unos a otros para lograr una meta. El objetivo de este artilugio era que todos trabajaran juntos y ¡lo lograron!

Y los niños se divirtieron dando vueltas y vueltas, montando el molino de viento. Estaban sonriendo, riendo y agitando las manos en el aire cuando su pierna llegó a la cima. Y cuando llegó el momento de bajarse, se tomaron su tiempo para ayudarse mutuamente a bajarse con seguridad. ¡Qué gran ejercicio!

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Credito: Youtube/Viralhog.

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Categorías: Entretenimiento


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