Tupper Dunlop, que vive en Winnipeg, Canadá, tiene un trastorno del espectro autista. Según su familia, cuando tenía 2 años no hacía contacto visual, no respondía a su nombre ni se comunicaba verbalmente en absoluto.

Solo podía dormir 45 minutos cada vez, y de 3 a 6 horas en total. Entre períodos de sueño, lloraba, gritaba y daba vueltas y vueltas, incapaz de expresar la angustia por la que estaba pasando. Pero entonces apareció Lego, un enorme labrador que trabaja como perro de servicio para personas con autismo.

Gracias a esto, en la actualidad, Tupper está considerablemente más tranquilo, habla más fluido y puede hacer cosas normales como dar un paseo con su familia.

Según Nancy, su mamá, todas las noches se acurruca junto a Lego y duerme sin mucho alboroto, ya que el perrito le ayuda a sentirse más tranquilo.

Hoy en día se transformaron en amigos inseparables, y lo demuestran constantemente en sus redes sociales subiendo las imágenes de los momentos que pasan juntos acompañándose.

Conoce un poco más sobre la maravillosa historia de Hupper y su amado perro de servicio que lo ayuda a sentirse más tranquilo y a poder sobrellevar el autismo que lo aqueja.

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Categorías: Historias


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