En la Escuela Buda se dice que todos descendemos del cielo.

En nuestro interior está la naturaleza del ser iluminado y solo hay que tratar de despertarla.  

En este relato, el encuentro de un amanecer espiritual…

Una vez un amigo desafió a Ricardo a describir toda su vida en una o dos palabras.

“Un buscador” respondió y se sorprendió de su propia respuesta.

Desde su infancia, su mente siempre fue muy fantasiosa, siempre estaba buscando.

Las películas fantásticas y la literatura marcaron un camino en su vida, el cine.

Ya sabía lo que iba hacer al terminar la secundaria: contar historias.

Se mudó entonces a una gran ciudad y a través de sus estudios comenzó a capacitarse para poder tener herramientas en sus narraciones.

Aparecieron distracciones y tentaciones que no pudo manejar.

Ya había conseguido trabajo pero sentía que algo faltaba, que aún estaba incompleto.

¡Incluso llegó hasta Hollywood! Alfombra roja, celebridades.

Finalmente podía sentirse reconocido

Pero aun algo andaba intranquilo en él: “A veces sentía como que estaba a punto de enloquecer”.

Pensamientos vertiginosos que no podía controlar lo llevaron al reparo de sus recuerdos de infancia y precisamente a una casa de montaña que sus padres tenían intenciones de vender.

Comprendió que tal vez en ese lugar algo distinto y superador podría suceder.

Pero cuando llegó hasta allí la situación no era la que esperaba.

La casa estaba en condiciones terribles.

El descuido y la desprolijidad aumentaron en intensidad y en su cotidianeidad.

En esa soledad y en el desarreglo superficial, había comenzado en realidad una búsqueda espiritual.

Se había alejado ya de la vida superficial de la ciudad pero encontrar un verdadero camino no es fácil.

Comenzó a probar prácticas y creencias que lo confundieron aún más.

Indagaba incesantemente para encontrar respuestas. Hasta monje quiso ser.

¡Solo quería encontrar la felicidad!

Una mañana, tuvo un sueño muy vívido en el que se encontraba junto a un maestro oriental.

Entendió que algo importante iba a pasar.

Apareció entonces María, su mujer actual, quien le acercó un libro que nunca más iría a dejar…

“Zhuan Falun” el libro principal de la disicplina espiritual china Falun Dafa.

Su vida cambió de forma radical.

“Me impresionó la simpleza de Falun Dafa, hoy en día es difícil encontrar enseñanzas que sean profundas pero simples a la vez… Lo podés practicar en tu casa. No te pide dinero. No hay ritos de iniciación”, cuenta Ricardo con total tranquilidad.

El significado de la vida empezó a cobrar sentido para él, a través de los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

Y en sus prácticas y estudio de la disciplina, relata que gracias a Falun Dafa: “Te sentís más liviano. Más cómodo con vos mismo y a la vez con los demás. Es como si te sacás una mochila de encima”.

Hoy esa casa se ha convertido en un hospedaje que administra junto a su mujer.

Ha generado vínculos especiales con un hogar de niños, de familias con dificultades, que van a visitarlos para disfrutar de la naturaleza y aprender de los ejercicios de Falun Dafa.

Ricardo también comparte los ejercicios en un pueblo cercano, para que otros puedan beneficiarse como él lo ha hecho.

Hoy, Roqui, como le dicen sus seres queridos, sigue contando historias, los caminos de su propia historia vivida…

Y, lo más importante, ya no busca más…

Encontró lo esencial para su ser cultivar.

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Categorías: Historias Reales


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