Parece inconcebible que en pleno siglo XXI, en algunas partes de Nigeria,  algunos pequeños sean considerados “niños brujos”.

Estos niños, a quienes se les señala por “tener espíritus malignos”, se los somete a crueles y absurdos exorcismos, en el mejor de los casos.

Si los padres no pueden pagar la ceremonia de “expulsión de demonios”, denuncian a sus hijos.

Entonces, la comunidad comienza a perseguirlos para eliminarlos de horrendas maneras.

Cuando tienen suerte, a los niños “brujos” se les perdona la vida y “solo” son expulsados de su pueblo.

Esto es lo que le ocurrió al niño cuya historia queremos compartir hoy contigo.

De acuerdo con la CNN, fue encontrado sediento, desnutrido y lleno de gusanos por una mujer danesa llamada Anja Ringgren Loven.

Anja dejó su trabajo como gerente de una oficina en Dinamarca y partió hacía Nigeria, donde comenzó una nueva vida como trabajadora comunitaria.

La joven, quien  bautizó al niño Hope (Esperanza), cuenta que el pequeño  había estado viviendo en la calles, alimentándose de desechos.

Apenas podía mantenerse en pie mientras bebía, ansioso, agua de una botella.

“Era del tamaño de un bebé, todo mi cuerpo se congeló.

Me convertí en madre hace 20 meses y pensaba en mi propio hijo cuando vi a este niño.

Para mí estaba claro en ese momento que lucharía con todas mis fuerzas para que él sobreviviera”.

El niño menor de dos años tuvo que ser sometido a transfusiones diarias de sangre para mantenerlo con vida.

“Miles de niños son acusados de ser brujos y hemos visto niños torturados, muertos y atemorizados”, escribió en danés en Facebook, al solicitar fondos para pagar la comida, las cuentas médicas y la educación del niño.

Anja, quien  es la fundadora de African Children’s Aid Education and Development Foundation, informa que en el estado de Akwa Ibom, en donde encontraron a Hope, es una ofensa criminal discriminar y torturar  a un niño por brujo, pero la práctica persiste.

Incluso es posible  afirmar que la creencia en la brujería crece alrededor del mundo.

Sam Ikpe-Itauma, de la Red de Derechos y rehabilitación de Niños,  le comunicó a CNN:

“Una vez que se dice que un niño es un brujo, que está poseído con un hechizo capaz de convertirlo en cosas como un gato o una víbora… se cree que podría causar todo tipo de estragos como matar personas, provocar enfermedades y desgracias a la familia”.

Ikpe-Itauma no cree en brujería e intenta crear conciencia en las comunidades sumidas en una histérica y peligrosa ignorancia.

Poco a poco, Hope ha ido recuperándose y se ha convertido en un niño sano y feliz, y, por supuesto, en  un verdadero símbolo de esperanza.

Su historia nos inspira y nos insta a mirar hacia adelante, pero, sobre todo, a mirar  a nuestro alrededor,  donde quizás hay alguien que necesite ser rescatado o simplemente querido.

 

videoPlayerId=84e286be5

Ad will display in 09 seconds

 

Share
Categorías: Historias


Video Destacados

Ad will display in 09 seconds

DESTACADAS Ver más