El año nuevo chino es una de las tres fiestas más importantes para los chinos, donde la familia se sienta alrededor de la mesa a comer unos deliciosos dumplings.

En los últimos años de la dinastía Han oriental (25-220 d. C.), existió Zhang Zhongjing, un médico reconocido por su experiencia y noble ética. Él se dedicaba por igual a todos sus pacientes, sin importar su status social.

En ese tiempo, bajo un invierno duro, la gente pobre de su pueblo natal tenía tanto frío que se les congelaron las orejas; y la mayoría estaba enferma.

Zhang quería ayudarlos a vencer el frío e inventó unos deliciosos bocaditos calientes. Luego envolvió las cucharadas del relleno en pequeños discos redondos de masa, los pellizcó y los cerró en bocados en forma de oreja y los dejó hervir en ollas grandes.

El médico Zhang llamó a estos potentes ‘bollos’ “jiao-er”, que significa “orejas encantadoras”. A cualquier hombre, mujer o niño que llegaba se le servían dos ‘orejas encantadoras’ y un tazón de caldo nutritivo.

Con repetidas porciones, la gente del pueblo recuperó el calor y la buena salud. A partir de entonces, se convirtió en tradición comer jiao-er en año nuevo para recordar la bondad del médico.

Con el tiempo, el nombre “jiao-er” se convirtió en “jiao-zi” (“bolas de masa”).

En la historia Zhang es recordado como el “sabio de la medicina china”.

Actualmente, preparar jiao-zi para la gran comida de año nuevo se ha convertido en un símbolo especial de festejo.

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Categorías: Historias


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