Los cumpleaños solo se celebran una vez al año y son un momento tan especial para celebrar la vida. También son un tiempo para que nuestros seres queridos sepan cuánto nos importan.

Celebrar ese día especial puede tomar la forma de tantas cosas. Desde temas como Thomas the Tank Engine hasta unos “dulces 16” y más allá, lo importante es que todos amamos una buena fiesta.

Pero la fotógrafa Kourtney Knapp tuvo una idea diferente para el 76 cumpleaños de su abuela. Después de que la familia experimentó una mala racha, quisieron hacer la celebración más especial.

La abuela de Knapp, Florencia había llegado al hospital después de una neumonía.

“Siempre le ha aterrorizado morir de neumonía”, dijo Knapp, así que el diagnóstico fue un poco aterrador.

Mientras que en el hospital, los médicos también descubrieron otros problemas. Florencia sufría de problemas renales y latidos irregulares del corazón.

La familia se reunió con ella, la acompañó e incluso trató de decidir quién le daría un riñón si llegaba a ser necesario.

Todo el mundo estaba devastado por su repentino estado salud crítico, preguntándose si lograría salir adelante.

Afortunadamente, la abuela se recuperó y pudo regresar a casa, pero aún así tuvo que visitar semanalmente el hospital.

Fue en ese momento que Knapp decidió que el próximo cumpleaños de su abuela, el número 76, sería el mejor de todos. Knapp empezó a trabajar para planear una fiesta que Florencia jamas olvidaría.

Se le ocurrió una idea para una sesión fotográfica con el tema de Pepsi, después de su bebida favorita, pero en realidad fue mucho más. Knapp quería hacer una fiesta con pastel, bombas y decoraciones infantiles, el tipo de celebración reservada para el primer cumpleaños.

Toda la familia rápidamente se unió al plan. A la abuela la llevaron al peluquero y le arreglaron las uñas y le aplicaron maquillaje. Un miembro de la familia creó una camiseta especial para que ella la vistiera en el rodaje.

Las fotografías del rodaje fueron increíbles. La abuela estaba toda arreglada comiendo pastel con sus manos. Su sonrisa no tenía precio, ya que mostró otra fotografía tomada hace años, una foto de ella en su juventud.

Knapp sabía que la mejor parte del día, para ella, era la oportunidad de mostrarle a su abuela lo mucho que significaba para todos. Era una mujer que siempre había estado ahí para todos, apoyándolos en tiempos difíciles.

Para la abuela, la mejor parte del día podría haber sido la botella fría de Pepsi. ¡Tengo que pensar que el pastel podría haber sido bastante impresionante también!

La fiesta no solo puso a la abuela en el punto de mira, sino que también reunió a todo el mundo para darle a Florencia la oportunidad de sentirse joven de nuevo.

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Categorías: Historias


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