¿No sería grandioso poder entender y recordar más de lo que leemos y escuchamos, aprender y retener nuevas habilidades?

Todos queremos saber más, entender más profundamente, dar grandes saltos creativos, retener lo que leemos, ver conexiones invisibles para los demás … y, sobre todo, tomar decisiones más inteligentes en el trabajo, el amor y la vida.

El investigador y escritor Sharon Begley ha publicado informes recientes sobre neurobiología y ciencias cognitivas en los que se revela un hallazgo extraordinario: el cociente intelectual (CI), que se consideraba prácticamente inalterable después de la primera infancia, puede aumentar o disminuir.

Si una persona aumenta su CI de 110 a 130, pasa de ser promedio a superdotada. Y si su CI baja de 104 a 84, pasa de ser promedio a estar por debajo de la media. La llamada neuroplasticidad, es decir, el grado de plasticidad de las neuronas, puede estar presente toda la vida.

Trabajar la memoria, por ejemplo, memorizando poemas, colabora en mejorar aspectos de la función cognitiva.

Otra función cerebral que se puede entrenar para aumentar el CI es la atención, la cual, según los neurocientíficos, es una condición indispensable para aprender. La atención, por lo general, viene acompañada por el interés. Si a uno no le importa lo que lee, ve u oye, no lo retendrá.

Según este autor, los hábitos clave para tener un mayor poder mental son:

• EJERCICIO AERÓBICO. Caminar 45 minutos al día, tres veces por semana, estimula la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro, una proteína que contribuye a la formación de neuronas nuevas, al aumento de conexiones sinápticas y al aprendizaje.

• SIESTAS. Una siesta no solo puede restaurar la capacidad intelectual, sino también aumentarla. Hay estudios que revelan que estudiantes que durmieron una siesta de 90 minutos a las 2 de la tarde luego de hacer una tarea difícil para el hipocampo -aprender los nombres de cerca de 120 personas desconocidas viendo fotos de sus caras- aprendieron las asociaciones de nombre y rostro con más precisión después de la siesta que antes, y mejor que los alumnos que no durmieron siesta.

• LA MENTE EN BLANCO. Científicos de la Universidad Tohoku, en Japón, les pidieron a 63 voluntarios que pusieran la mente en blanco a fin de medir su flujo sanguíneo cerebral utilizando imágenes de resonancia magnética funcional.

Los que mostraron la mayor afluencia de sangre en la sustancia blanca que interconecta las neuronas, obtuvieron la puntuación más alta en una tarea que exigía generar con rapidez ideas nuevas. El aumento de actividad en la sustancia blanca, mientras el resto del cerebro descansa, favorece la creatividad. Así que ponga su cerebro en funcionamiento mínimo.

• UN SEGUNDO IDIOMA. Cuando una persona habla con fluidez dos idiomas -por ejemplo, el español y el francés- y quiere decir algo, en su cerebro se activan los circuitos donde residen ambas lenguas. La corteza prefrontal tiene que intervenir entonces para elegir la palabra adecuada; por ejemplo, ¿hombre u homme?

El “ejercicio” que la corteza prefrontal realiza con el bilingüismo fortalece otras funciones que contribuyen a aumentar el CI, como la resolución de problemas y cambiar de foco de atención.

• ALIMENTOS Y ESPECIAS CON POTENCIAL BENÉFICO. Si bien es cierto que una dieta saludable se asocia con un menor riesgo de contraer enfermedades como la diabetes y el mal de Alzheimer, y de sufrir ataques de apoplejía -los cuales dañan las funciones cerebrales-, no existen pruebas firmes de que los complementos vitamínicos o ciertos alimentos ricos en antioxidantes aumenten la inteligencia.

Sin embargo, los científicos tienen la mira puesta en algunos de ellos. Por ejemplo, varios estudios en pequeña escala indican que la cúrcuma y el jugo de granada podrían mejorar la memoria y otras funciones cognitivas.

 

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Categorías: Asombroso


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