A veces los padres ayudan demasiado a sus hijos. Los adultos no pueden vivir la vida de sus hijos por ellos. Nuestra tarea es ayudarlos a crecer y ganar su propia experiencia, y es importante no exagerar.

Se han recopilado algunas cosas que nunca deberíamos hacer por nuestros hijos. Toma esto en cuenta y tus hijos te lo agradecerán.

1. Hablar por ellos

Todo comienza con esos momentos felices cuando se le pregunta a un niño pequeño: “¿Cómo te llamas?” Y nosotros, los padres, queremos responder: “Es Jason”. Sería bueno que este hábito terminara una vez que el niño aprenda hablar. Pero no, logramos dar respuestas incluso para nuestros hijos adolescentes en todas partes: en las tiendas, en el hogar y en otros lugares.

¿Y qué tenemos al final? Tomamos de nuestros hijos la oportunidad de responder por sí mismos. Puedes darle una pista a un niño sobre qué decir si te lo piden. Pero definitivamente nunca deberías hablar por ellos.

¿Qué hacer? La próxima vez que quieras hablar por tu hijo, trata de detenerte. Que hablen por sí mismos.

2. Ser su amigo/a

Muchos padres tratan de hacerse amigos de sus hijos, y no quieren que sus hijos tengan secretos. Podemos entender fácilmente por qué los padres quieren esto, pero tratemos de ver esto un poco más profundamente. ¿Qué es un amigo? Es una persona con la que puedes hablar en igualdad de condiciones. Sí, puedes decirle cualquier cosa a un amigo.

Sin embargo, los padres tienen un papel diferente: se preocupan por nosotros y nos aman. No hay necesidad de intentar ser amigos íntimos. Deja que los niños busquen a sus propios amigos entre la gente de su edad. Mamá y papá están ahí para cuando los niños necesitan amor y apoyo.

¿Qué hacer? Di que no a estar demasiado cerca en una relación. Aprendan a apoyarse y respetarse mutuamente.

3. Querer vs. Necesidad

Sabemos muy bien que el brócoli es mucho más saludable que los dulces y que las nuevas zapatillas de deporte son más útiles que las muñecas. Así que les dictamos a nuestros hijos (a veces los escondemos y a veces no) lo que ellos deberían querer. Es como el chiste, “Mamá, ¿estoy hambriento?” “No, tienes frío y quieres estar en un lugar cálido”.

¿A qué conducen esas cosas? Suprimen el “yo” de un niño, sus deseos y sus metas. Tales cosas también llevan a ser víctimas irreprensibles o incluso a rebelarse contra todos.

¿Qué hacer? Buscar las necesidades y deseos del niño. Si necesitas enseñarles buenos hábitos, no lo hagas violentamente. Hazlo suavemente.

4. Ayudarles demasiado

Los niños de 2 y 3 años ya pueden ponerse y quitarse la ropa por sí mismos, lavar vasos y poner la ropa sucia en la lavadora. Más que eso, a esta edad, los niños realmente quieren hacerlo solos.

¿Y qué hacemos nosotros? Los vestimos casi hasta que se casan. Apoyamos este comportamiento con los argumentos “¡Él no puede hacerlo!” Les damos de comer, no les dejamos que lo hagan ellos mismos, y no les dejamos experimentar. Y más tarde, nos sorprende cuando un adolescente está desordenado o no quiere ayudar a su madre.

¿Qué hacer? Deja que el niño haga todo lo posible por sí mismo.

5. Elegir sus gustos

A menudo intentamos imponer nuestros gustos musicales, preferencias de libros y estilos de ropa a nuestros niños. Es con buenas intenciones, pero disminuye la individualidad del niño. Y en muchos casos, conduce a una protesta donde los niños hacen todo lo contrario.

¿Qué hacer? Mira tus películas favoritas y escucha la música que más te gusta. Habla de tus ídolos con tus hijos.

6. Contar su dinero

En la vida de cada niño, llega un momento en el que tiene su propio dinero en efectivo. Lo que no debes hacer es interrogar a los niños y tratar de averiguar cuánto dinero les queda. Lo peor que puedes hacer es revisar sus carteras o bolsillos. Esto mata la confianza instantáneamente.

¿Realmente importa cuánto dinero le queda a tu hijo o hija? Que ahorren para lo que quieran.

¿Qué hacer? Enséñales a tus hijos a tener éxito financiero, y déjales hacer lo que quieran con su dinero.

7. Elegir sus aficiones e intereses

Mamá quiere que su hija toque el violín y está lista para llevarla a la escuela de música 3 veces por semana. Y papá quiere que su hijo juegue fútbol todas las noches. Y los padres a menudo subconscientemente tratan de imponer un pasatiempo a sus hijos.

¿Qué hacer? Ten paciencia y cuida a tus hijos. Observe sus intereses e inclinaciones. Pregúntales qué es lo que les gusta, y luego déjalos que se desarrollen en este campo.

8. Tomar sus éxitos como los tuyos

Las cariñosas “madres en Instagram” ponen muchas fotos y escriben: “¡Hemos comido!” “¡Hemos empezado a caminar!” y así sucesivamente. Por supuesto, ellas apoyan mucho a sus hijos, pero aún así, ¡estos no son los éxitos de las madres, son de los niños! ¿Quién es “nosotros”?

Y cuando los niños crecen, las cosas se ponen aún más serias. Las madres y los padres comienzan a contar cómo sus hijos terminaron la universidad y encontraron trabajo. Y lo hacen como si estos fueran sólo sus méritos. Es fácil de entender lo mucho que los niños odian esto.

¿Qué hacer? Sé feliz por los éxitos de tus hijos, pero no los confundas con los tuyos.

9. Elegir sus regalos

Cuando un niño ya puede hablar, tiene el derecho de elegir lo que quiere como regalos. Y no tiene que ser otra camiseta o un juguete que se suponga que los desarrolle educativamente.

Por supuesto, no siempre es posible dejar que elijan. Pero les da a los niños lo más importante: la capacidad de elegir, de tomar decisiones y de afrontar las consecuencias. Estas habilidades nunca pueden resultar perjudiciales en la vida adulta.

¿Qué hacer? Deja que tu hijo escoja los regalos que quiera.

10. Intrusión en sus vidas personales

Esto es especialmente cierto para los padres de adolescentes. Los niños tienen sus propios amigos y primeras citas. Es normal y absolutamente natural. Un interrogatorio de “¿Quién es ese tipo?” sólo hará que su hijo se moleste. Muchos niños compartirán tales cosas personales con sus padres si se sienten seguros.

¿Qué hacer? En vez de interrogar a tu hijo, déjale tener su propio espacio privado. No hagas demasiadas preguntas si ves que no quieren compartir detalles. Y, por supuesto, nunca leas en secreto los textos de tus hijos.

¿Qué secretos de paternidad conoces? ¡Compártelos en la sección de comentarios!

Ilustrado por Igor Polushin para BrightSide.me

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Categorías: Vida


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